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En este blog vamos a recoger los trabajos realizados por el alumnado de los centros: Clara Campoamor de Bormujos y Hernán Cortés de Castilleja de la Cuesta, sobre los talleres que vamos a realizar para acercar la Ciencia al aula.


Este curso 2017/18 nos hemos propuesto trabajar el aire.

lunes, 26 de enero de 2015

INICIAMOS NUESTRO PROYECTO.

A la hora de elegir el proyecto que vamos a trabajar en nuestra clase, hemos partido del interés que tenía el alumnado por un imán para poner los clips que había sobre la mesa. Les gusta jugar con ellos y a partir de ahí surgió el proyecto de trabajo. Querían saber más sobre el tema y empezamos a investigar. Yo he aprovechado este tema para iniciarlos en el método científico, ya que creo que es fundamental este aprendizaje en estas edades.

 Nuestro objetivo es que los niños se pregunten cómo pasan las cosas e ir buscando respuestas, queremos desarrollar la curiosidad, fomentar el gusto por explorar, pensar por uno mismo y hablar sobre todo lo que nos rodea. Hacer ciencia no es hacer magia. Comentar lo que sucede construye nuestro pensamiento. Es fácil ver que el imán hace que aparezca una fuerza de atracción sobre unos objetos pero no sobre otros.

 Queremos  que identifiquen la característica común que presentan los objetos que son atraídos por el imán, de la que carecen los que no son atraídos. Esta identificación se puede presentar al aula como una especie de juego. Para conseguirlo debemos comenzar clasificando todos los objetos que estén a nuestro alcance en los dos grupos que hemos creado: los que son atraídos por los imanes y los que no son atraídos por ellos. Así podremos analizar las propiedades comunes a los elementos de cada grupo de objetos. Este proceso experimental es la base del método científico.

 Los experimentos  que vamos a plantear  son muy sencillos: consisten en poner un imán cualquiera (de nevera, por ejemplo) en presencia de diferentes objetos de los que sepamos el material de que están hechos y ver si son atraídos por el imán o no lo son.

• Como a las personas nos gusta poner nombres a las cosas, podemos llamarlos objetos magnéticos y objetos no magnéticos.
 • Es fundamental que nos demos cuenta que el proceso de identificar un grupo de objetos y ponerles nombre es lo que constituye el proceso de conceptualización.
 • Este proceso es esencial, ya que la mente humana hace uso de los conceptos para todas las operaciones de representación del mundo real, la primera de las cuales es el lenguaje.

 Para el desarrollo de las investigaciones, se plantea un esquema de trabajo común para todas las sesiones, con el cual se pretendía fomentar, un conocimiento científico en los alumnos/as, a través de tres momentos fundamentales:
 1º Planteamiento de hipótesis a un problema o pregunta.
2º Comprobación de la hipótesis a través de la experimentación.
3º Observación de los resultados y comparación con la hipótesis inicial para generar un nuevo esquema de conocimiento.

Nuestra intervención consiste fundamentalmente en acompañar a los alumnos/as en la dinámica de su trabajo, aprovechando los “por qué” que hacían espontáneamente los niños y las niñas y planteándoles nuevos “por qué” para avanzar en la investigación.

 A la hora de presentar los experimentos nos guiamos por la metodología que defiende el método científico, que se basa fundamentalmente en las siguientes fases: Observar. Preguntar. Hacer hipótesis. Experimentar. Extraer conclusiones. Transmitir resultados. Generar nuevos descubrimientos.

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